¿Qué pasaría si la educación no naciera en el aula, sino en la memoria, el cuerpo y el territorio?
La tesis de José Chalá Cruz propone una respuesta potente desde el corazón del valle del Chota, en Ecuador: la sabiduría cimarrona como una pedagogía viva que permitió a los pueblos afrodescendientes no solo sobrevivir a la esclavitud, sino reconstruir su humanidad en sus propios términos.
Lejos de entender la educación como un sistema impuesto, esta mirada revela cómo el conocimiento fue sembrado de generación en generación a través de la oralidad, los mitos, la música, la danza, los cuentos, la espiritualidad y el vínculo profundo con la naturaleza. En los palenques, quilombos y comunidades cimarronas, educar significó sanar, recordar y resistir.
La pedagogía filosófica de la afrochoteñidad no separa saber y vida. Aquí, aprender es aprender a ser: persona, comunidad, territorio. La bomba del Chota, los relatos como el mito del “pate’tela” o los cuentos tradicionales no son folclor; son archivos vivos de memoria colectiva, ética y proyecto político.
Esta tesis invita a repensar la educación desde una clave antirracista y decolonial. Reconocer la sabiduría cimarrona no es mirar al pasado, sino abrir caminos para una educación que afirme la dignidad, la identidad y la libertad como fundamentos del presente y del futuro.
Encuentra la tesis y más información de su autoría aquí: http://hdl.handle.net/10644/9387



